¿Qué pasaría si la liebre, el ciervo o el mismísimo lobo estuvieran al otro lado de la mira? ¿Qué pasaría si el cazador fuera "ella"? La cacería es una novela que nos invita a repensar el género policial: rompe esquemas, incomoda un poco, demuestra que todavía hay temas y personajes que ponen de cabeza el mundo que conocemos. Este es un libro que habla del cambio de roles: hay una víctima y un victimario, pero cuando la víctima se convierte en victimario (aun porque las circunstancias la obligan), aparece de imprevisto el placer. Sí, el placer que provoca acariciar el gatillo y encontrarlo tibio y suave, y saber lo que el otro no sabe: que va a morir solo porque así lo ha decidido quien ahora lo apunta con un arma.